Campamento de inmersión lingüística en El Guijo

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Campamento de inmersión lingüística en El Guijo

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Durante la segunda quincena de Mayo, nuestro alumnado de 1º y 2º ESO disfrutó de su campamento de inmersión lingüística en El Guijo, Salamanca. En un entorno natural precioso, rodeado de encinas, animales y un pantano, pudieron realizar todo tipo de actividades acompañados de monitores nativos y dos profesoras del centro.

 

El primer día llegaron muy emocionados al campamento. Los monitores les recibieron con mucho cariño y les distribuyeron en cabañas asegurándose de que todos estaban a gusto, para después pasar a hacer los juegos de la tarde. Antes de cenar les explicaron que iban a instalar una “Love Box”, una caja en la que podrían depositar notas con mensajes de cariño para sus compañeros, una actividad que daría pie cada noche a bonitas muestras de amistad y, sobre todo, muchas risas.

 


Los siguientes días hizo un tiempo espléndido, ideal para las actividades de agua que se habían preparado. Por las mañanas, los monitores especializados en multiaventura les enseñaron a montar en kayak y a manejar un hidropedal y, por supuesto, aprovecharon para darse un baño y jugar en el agua. Tras la comida se les entregaba el móvil para llamar a los padres, pero pronto se reiniciaban las actividades de la tarde, que incluían más juegos y dinámicas de equipo. El día finalizaba con las veladas y juegos nocturnos, uno de los momentos más divertidos del campamento.

 


El campamento acabó con una visita a la ciudad de Salamanca. Allí pudieron disfrutar de un pequeño tour cultural, así como de una gymkhana junto con sus monitores que les ha dejado unas divertidas fotos para el recuerdo. Después de comer un picnic tocaba descanso hasta que llegara el autobús, pero algunos alumnos quisieron visitar la Catedral de Salamanca con sus profesoras de forma voluntaria y espontánea. Dado que este año habían estudiado el Románico y el Gótico, querían verlo en persona, algo que las profesoras no podíamos dejar pasar y que nos ha llenado de orgullo.

 


La despedida de los monitores fue muy emotiva. Tras intercambiar unos cuantos “selfies” con ellos tocaba marcharse, pero aún había energía: la vuelta en autobús estuvo llena de cantos y risas, incluso el encuentro con los padres fue emocionante, ¡había mucho que contar! “¿Por qué ha sido tan corto, profe?” Nos decía una alumna. “¡No lo sé!», contestamos las profes, «¡Yo también me habría quedado unos días más!”.